22.10.16

Tango, una danza iniciática.



El tango es una danza popular muy peculiar.

Entre sus principales características es una danza que se baila abrazado con tu compañero/a.

El solo hecho de permanecer abrazado requiere que estés muy pendiente del otro y que ambos se muevan de manera sincronizada, ya que si uno no colabora con el otro, no puede haber danza.

Otra característica es la improvisación. El tango no tiene reglas para bailarlo, podes empezar como querés, continuar como querés y terminar como querés. Incluso en la música se tiene la libertad de no depender de esta, si ser guiado e inspirado por esta y respetar su rítmica pero no necesariamente depender de esta.

El tango sin dudas es la danza de parejas por excelencia y la más fraterna y libre del mundo.

Es una danza donde la comunicación y la conexión son claves.

Por eso a diferencias de otras danzas, se dice que hay tango, cuando bailas desde las sensaciones que produce las emociones.

De alguna manera estas contando una historia cuando bailas, tu historia, la historia de ese momento.

Esto trabajado en la gestualidad permite a los bailarines trabajar la expresividad.

Esto es típico en el tango de escenario o de show, aunque puede ser usado por los bailarines del tango social, los/las milongueros/as.

Sin embargo cuando empezás aprender esta danza necesitas alguien que te introduzca en la misma, que te inicie. ¿Por qué? Porque justamente moverte abrazado a otro/a no es una tarea fácil para alguien que nunca lo hizo. Intentalo y verás que no es tarea fácil.

Desde que el tango nació los bailarines desarrollaron movimientos propios y técnicas, los “yeites” como se dice en la jerga porteña, que fueron trasmitiendo de generación a generación.


La Posta Generacional

Sin embargo no se trasmitía a cualquiera. Los bailarines de esa época seleccionaban a los candidatos porque ó tenían la pasta para aprender, porque eran del círculo social, (la familia, del barrio, del club, etc.) y esa selección significaba pertenecer a un grupo que estaba formado con una visión de la danza y que definía un estilo al bailar.

Por eso cada barrio tenía su propio estilo, y dentro de ese estilo estaba el estilo del bailarín que pese a ser propio lo delataba el barrio al que pertenecía cuando iba a bailar a las milongas de otros barrios.

Hasta los años 60 era común que existieran ciertos estilos barriales; “el estilo el centro”, de “la Paternal”, “zona Norte u orillero” (Conurbano bonaerense de la zona norte, Munro, Villa Adelina, Florida, etc), “zona Sur” (Avellaneda y sur de la ciudad), etc.

Quizás el estilo que se conservó y perduró hasta nuestro tiempo es el “estilo Villa Urquiza”, un estilo poco trascendente en los años 40 y 50 cuando el tango reinaba en la ciudad pero no por eso menos importante.

Mi viejo me contaba cómo se inició el en el tango: “cuando tenía 13 años mi hermano mayor me dijo: “vos tenés que aprender a bailar tango” y me llevó a las reuniones que hacían 2 veces por semana sus amigos, muchachos del barrio de todas las edades.

Empecé haciendo de mina durante mucho tiempo, hasta que uno de los muchachos (que era como el que más chapa tenía como bailarín) me autorizó a bailar de hombre. Casi un año después me permitieron ir a la milonga. Ya estaba listo. Era la garantía de que podía bailar bien y dejar bien parado a los muchachos”.

Esta manera de aprender tenía muchas ventajas. Primero aprendías el rol femenino, para lo cual lo primero que aprendías es como piensa y siente una mujer los movimientos. Cuando esto te era familiar aprendías el rol masculino con otros hombres lo cual tiene otra gran ventaja, mover a un hombre es más difícil que a una mujer, por la contextura física y la calidad de los movimientos.

La lógica es simple, si sabes bailar de mujer y podes conducir a un hombre, a la hora de bailar con una mujer, tus códigos o marcas iban a ser claros y precisos.

Así aprendían los hombres, y ¿cómo aprendían las chicas? Las chicas generalmente aprendían reuniéndose en la casa de alguna de ellas y practicaban ambos roles con misma lógica que lo hacían los varones.

Generalmente estaba la ayuda de algún hombre, un tío solterón o juerguista, aunque podía ser cualquier hombre de la familia, hermano por ejemplo, que les tiraba yeites y transmitía los criterios de la danza.

Era muy común que entre hermanos de distinto género practicaban en la casa. Así aprendió mi tía la hermana de mi viejo, única mujer entre 7 hermanos.

Mi viejo es de la generación del 30. Y esta forma de iniciación en la danza del tango era la natural escuela desde los inicios del tango.

Hasta esa época no existían profesores, ya que se aprendía de esta manera en el entorno donde estabas. Era una posta cultural que se trasmitía de generación a generación.

Los únicos profesores que existían eran los que tenían academias donde le enseñaban a gente aristocrática. Muchos de estos bailarines eran milongueros o profesores de otras danzas que aprendían el tango para ampliar su repertorio escolástico. Algunos eran franceses que enseñaban en Buenos Aires a la aristocracia, porque era “chic” tener un profesor de tango francés y paradójicamente en París muchos milongueros enseñaban en academias parisinas porque era chic para los aristócratas parisinos, un profesor argentino.

En los años 60 en adelante con la invasión del rock y las políticas antipopulares y represoras de las dictaduras, esta costumbres populares como otras, se fueron disipando aunque no perdiendo, aunque casi.

Desde los 90 hubo un resurgimiento por la danza del tango por parte de las nuevas generaciones, pero los bailarines que quedaban y que podían transmitir el tango de “generación a generación” eran personas mayores o muy mayores, pocos bailaban y entre esos pocos, algunos se dedicaron a enseñar, generalmente a pedido de la gente joven, como Petróleo, Lampazo, Portadela, Pepito Avellaneda, etc.


Eligiendo el / la profe de Tango

Hoy día, existen muchos profesores. Algunos excelentes bailarines que enseñan con gran pedagogía natural, otros sin esta y buenos profesores que no son grandes bailarines peor saben transmitir y sacarle punta a la danza de cada alumno/a.

Por eso es importante conocer el “pedriguee” del profesor, de donde viene, como aprendió y sobre todo como baila y como enseña.

La tendencia natural de la gente es elegir al profesor por como baila, es decir, que le gusta su estilo, ese “me gusta”, suele ser el principal eslabón de la iniciación de la danza del tango hoy día, aunque también es por recomendación de gente que está aprendiendo o por participar de espacios donde hay tango: clubes de barrio, milongas barriales, etc.

Personalmente pienso que de todos se aprende y que la maravilla del tango es que vos sos en artista y la obra. Con el tiempo desarrollarás tu propio estilo, tu calidad de movimientos que harán tu danza única e irrepetible.

Lo más importante cuando estas aprendiendo es escuchar a tu propio profesor interno “¿siento que estoy aprendiendo?”, “¿me voy cada clase con algo a mejorar?”, cuando bailo con chicas/os nuevos siento que fluye naturalmente y no pienso en lo que hago?”

Esta maravillosa danza nuestra es tan versátil y creativa que nunca se termina de aprender, por ello como en todo aprendizaje de cualquier cosa, hay que tener un sentido crítico y una gran curiosidad.

El Cachafaz, uno de los más grandes bailarines de todos los tiempos y que de alguna manera nos heredó la forma de bailar actual, era un tipo muy inquieto (de ahí el seudónimo del Cahafaz).

Este era una pibe pobre de barrio y para su época aprendía de todos lados donde podía; al ver a los malevos practicar en las esquinas, de imitar las quebradas de los candomberos, jugar con la música del organito e incluso de los profesores franceses que le enseñaban a las damas aristocráticas de la época a los que este se ofrecía de “partenaire” para las damas.

El Cachafaz de todo lo que aprendía lo masticaba y digería a su manera, por eso desarrolló su propio estilo personal que sumado a su pasión y talento natural lo convirtieron en un grande. Lo mismo se puede decir de la mayoría de los bailarines que trascendieron y trascienden.



24.6.16

LA POSTURA CORPORAL


¿Es importante la postura corporal? ¿Te planteaste este tema para bailar tango o en tu vida? ¿Le das importancia a tu propia postura? ¿Existe una postura tanguera?

Si incursionas en la danza del tango, tarde o temprano empezaras a valorar la postura corporal, simplemente porque mejorar tu danza, tu estética tanguera y personal y te sentirás más vital, con más energía, Tu danza será cómoda, fluida y elegante.






LA ESTRUCTURA DE LAS COSAS


La estructura es la disposición de las parte ordenadas en un todo. Es decir las partes en su lugar están coordinadas y ordenadas con otras partes que componen un todo.

Por ejemplo; una silla tiene, generalmente 4 patas, una base para sentarse y un respaldo; esta es su estructura. Esta estructura fue diseñada para que la gente promedio se siente, por ello está realizada con determinados materiales para este fin.

Todo lo que varíe su estructura, por ejemplo 3 patas, tiene que compensarse con elementos de la estructura buscando el equilibrio y la armonía para este fin.

Y todo lo que altere el fin, por ejemplo subirse en ella, afectará su estructura.

Lo mismo pasa con la estructura de nuestros cuerpos. La naturaleza nos di una serie de partes que cumplen un fin y que deben estar en armonía.








¿ES NUESTRA POSTURA ARMONIOSA? 


Lamentablemente, no tenemos debida conciencia de nuestro cuerpo. Este nos acompaña toda la vida y generalmente no lo escuchamos, no lo cuidamos, no lo mimamos. Hacemos todo lo contrario, lo sobre exigimos, lo maltratamos y no lo escuchamos. Únicamente cuando sentimos dolor nos preocupamos por este y tratamos de evadir el dolor en vez de entender el mensaje.








LA ESTRUCTURA CORPORRAL


Nuestro cuerpo posee una estructura básica que conocemos como esqueleto. Este tiene articulaciones y estas límites que debemos empezar a conocer y cuidar y también ejercitar para mantener su flexibilidad.

Naturalmente el esqueleto está diseñado para proteger los órganos vitales y a su vez estos estén en armonía unos con otros.

Si consideramos que el cuerpo humano está diseñado por la naturaleza para permanecer vertical, los distintos elementos deben estar armoniosamente articulados para este fin: PERMANECER VERTICALES.








¿CÓMO ES LA POSTURA CORRECTA?


El cuerpo fue diseñado por al naturaleza para ser usado en actividad permanente.

Hasta no hace mucho tiempo, unos 200 años atrás, el ser humano usaba permanente el cuerpo para todo y hacia usos de la fuerza física.
Era común que cualquier actividad requiera del trabajo físico. Por ejemplo la gente cortaba leña para calentar su hogar. Usaba sus brazos para cortar con el hacha y la espalda para cargar pesos y lo hacía de sol a sol fundiéndose en la noche en un sueño reparador.

En nuestra era, el estilo de vida ha quitado casi toda actividad física por actividad sedentaria de largas horas. Sumado a la mala y menos natural alimentación y el estrés nos producen enfermedades y mala calidad de vida que se solucionarían con ejercicios físicos, una sana alimentación y una vida más amorosa hacia nosotros mismos.


Esta actividad poco fisica atenta contra nuesta postura corporal y produce problemas varios, como dolores de espalda, de cabeza, problemas digestivos, de circulación, ect.









LA POSTURA DEL TANGO


Si imaginamos una serie de cubos, uno encima del otro, tendremos una estructura sólida.
Si los cubos no están bien apoyados esta será una estructura sin estabilidad y difícil de mantener.









Si mantenemos nuestro eje alineado en los metatarsos tendremos una postura correcta, sana y cómoda para bailar.

Postura tanguera: Las rodillas a la altura de los metatarsos, la cadera encima de las rodillas, el torso encima de la cadera, los hombros descansando en los omóplatos y la cabeza descansando en el torso con la barbilla hacia adentro y la coronilla apuntando al cielo.

Si imaginamos una línea que une cada parte, esta linea será nuestro eje personal. Así cada bailarín/a tiene su propio eje y ambos comparten un eje en común.







De esta manera una parte descansa sobre la otra y todos los órganos vitales estarán cómodos, respiraremos mejor, la sangre estará más oxigenada y la mente relajada y alerta.

A esta postura hay que sumarle el lento traslado de peso de una pierna a la otra que es el verdadero dominio de la danza.







MUGRE


Hace poco un alumno me preguntó porque uso la palabra "mugre" para definir en cierta manera, la cadencia en el tango. Eso tan difícil de explicar.

En realidad se puede señalar pero no se puede explicar.

En ese momento le respondí que mugre es una forma de decir "ese no se que" que hace que un/a bailarín/a te cautive cuando lo ves bailar.

Luego, reflexionando, me quede pensando de que no había respondido a su pregunta, porque él me pregunto por qué USO YO la palabra mugre.

Y es cierto, a veces uno más inconsciente que conscientemente hace uso de ciertas palabras que le gusta o que le identifica.

Mugre, siempre me pareció la palabra más apropiada para definir el estilo personal al bailar, porque ¿qué cosas tienen mugre?

Por ejemplo un niño siempre esta sucio, porque está jugando y divirtiéndose, no se preocupa por la ropa o si se ensució la cara. Si su disfrute lo lleva a revolcarse en el suelo lo hace sin más.

Un niño siempre está sucio porque está vivo. Si estaría enfermo no tendrá ganas de jugar y lo más probable es que este limpito.

Me acuerdo de las figuritas y las bolitas de mi infancia, siempre estaban sucias. Como la pelota de futbol o básquet.

Todo lo que rueda está vivo y lo que está vivo no puede estar limpito. Por ello la palabra mugre, muy usada por los milongueros de antes, me parece hermosa. Porque ¿cómo va a ser tu tango cuando lo bailas?

Si querés que sea único como vos tenes que relajarte un momento y dejar de lado la pose, la técnica y ensuciarte en el abrazo y la música.

Guillermo Brizuela














PERCAL

Muchos tangos hablan del percal.
Percal era una tela de algodón muy económica con las cuales, generalmente, las mujeres hacían sus vestidos. Estamos hablando más o menos del 1900 a los años 30.

Buenos Aires, para los años 30 ya era una ciudad moderna al mejor estilo de las grandes urbes europeas. Esta nueva urbe asfaltada y con luz eléctrica llegaba a lo que hoy conocemos como el microcentro, del río hasta el Congreso de la Nación. Después empezaban las calles de tierra y los arrabales. Los arrabales conservaban la Buenos Aires colonial, gaucha y criolla.

Una era rica, con asfalto, luz y tranvía. La otra pobre con calles de tierra, alumbrado a querosene, carretas y corralones. Una con aires de parisinos y “higth life” y la otra de mate, bares de caña, faja, cuchillo y tangos. Una de seda, la otra de percal.

De las muchachas vestidas con percal, símbolo que distinguía a las pibas de los arrabales, el lunfardo las llama cariñosamente “percantas”.

“Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y espina en el corazón…”

(Mi noche triste. Tango 1916. Música: Samuel Castriota, Letra: Pascual Contursi)


Muchos poetas del tango hicieron referencia al percal, de hecho hay un nombre que lleva su nombre: Percal
“Percal...
¿Te acuerdas del percal?
Tenías quince abriles,
anhelos de sufrir y amar,
de ir al centro, triunfar
y olvidar el percal.”
(Percal. Tango 1943. Música: Domingo Federico. Letra: Homero Expósito.)


El tango como cultura identitaria del pueblo porteño tiene muchos símbolos, le percal es uno de ellos. Un símbolo del arrabal que de su origen pobre, humilde y marginal se alza orgulloso, que defiende y enaltece porque es suyo y lo que se ama no tiene distinción.


El percal sencillo se erige del lodo nausebundo como una flor de loto, sencilla pero lleno de belleza.


Asi es el tango y toda su cultura, por eso el tango conquista porque lleva en sus entrañas todo los bueno y malo del ser humano.

La pobreza extrema que caracterizó a los arrabales puso como contraste símbolos del arrabal y del centro: del barro al asfalto. El lengue y el cuello duro. El charol y el taco militar. La seda y el percal…y la lucha a veces desesperada por vivir mejor como las pebetas que se piantaban del barro al asfalto dejando al bulín del conventillo.

“¡Qué progresos has hecho, pebeta!
Te cambiaste por seda el percal...
Disfrazada de rica estás papa,
lo mejor que yo vi en Carnaval.”

(Carnaval. Tango 1927. Música: Anselmo Aieta. Letra: Francisco García Jiméne.)
Percal, junto con el lengue, el cuchillo, el funyi, el lunfardo y el tango son simbolos identitarios de los arrabales porteños, la cuna del tango y la identidad de Buenos Aires.



3.5.16

TANGO: DANZA MALEVA







“Igual que esos yuyos de humilde vereda
que nacen un dia sin causa y razón,
Así nació el tango y hoy es una estrella
que brilla en el cielo de toda emoción”

Letra del tango: Tango


Las cosas realmente trascendentes están compuestas de elementos esenciales que hacen a la vida misma. Elementos que están dentro de nosotros, de todo ser. Por eso trascienden, porque no importa el tiempo, tienen algo del ahora, algo de lo eterno.

El tango es una de esas "cosas" que no sabemos porque pero nos atrapa, de igual manera que atrapó al gaucho cuando llego a caballo a la "Gran Urbe", al gringo que desembarcó desde la lejanía, también a la puta, al chorro, al botón, la cajetilla, la parisino libertino, al pobre y al rico, al hombre y la mujer...

"tiene olor a vida,
tiene gusto a muerte"

Todo lo humano esta expresado en el tango y el tango esta hecho de las entrañas de lo humano.

El tango es algo más profundo que una danza o un género musical, es una cultura identitaria que nació hace unos 160 años en el antiguo Buenos Aires, y fue el resultante de un conjunto de cambios y circunstancias sociales e históricas de ese tiempo. Una expresión libertaria fundida en el amor de un abrazo.

El génesis del tango se compuso de circunstancias únicas, que solo existieron en su tiempo. Ya no existen, ni existirán, pero dejaron su herencia. Herencia mitigada por el acervo cultural que nos dio la historia.

Este acervo cultural, en el caso del tango y sobre todo en la danza del tango, está compuesto de muchos mitos, leyendas que fueron conservadas principalmente por el arte poético de las letras de los tangos y los ensayos escritos como literatura de escritores de todas las épocas.



VIAJANDO AL ANTIGUO NUEVO BUENOS AIRES



¡Cómo habrá cambiado tu calle Corrientes..!
¡Suipacha, Esmeralda, tu mismo arrabal..!
Alguien me ha contado que estás floreciente
y un juego de calles se da en diagonal...

Letra del tango: Anclao en París

Con la caída de Rosas, 1852, empieza un nuevo periodo en la historia del país. Periodo que hasta 1880 va enquistándose en el poder familias conservadoras intentando establecer un orden de privilegios sectarios.

Cuando apareció el tango, Buenos Aires pasaba por un momento muy especial, estaba en un estado de crisálida. Dejaba su forma de Aldea Colonial y se transformaría en una floreciente y moderna urbe, a la altura de las ciudades más modernas del mundo occidental.

Dejaría su pasado de batallas patrias, montoneras rosistas, guerra civil, y una tierra regada de sangre.

Los nuevos “dueños del país” se enquistarían en el poder controlando la económica y la política para la protección de sus intereses.

La Gran Aldea en pocos años se convertiría en una gran ciudad.

Para esta transformación se necesitaba mucha mano de obra.

El gaucho de vida nómada que se instalaba libremente en cualquier parte, ahora era echado por que las tierras tenían nuevos dueños. Este nómada por naturaleza y de espíritu libre termina arribando al puerto de Buenos Aires donde sus habilidades fueron útiles en los mataderos.

Paralelamente Buenos Aires recibía permanente oleada de inmigrantes, especialmente de Europa. 1.879 es una fecha significativa, fue la primera gran inmigración que recibiría Argentina y que continuaría con sucesivas oleadas masivas de inmigrantes hasta 1.920.

En esa fecha existían censados 89.661 argentinos, en menos de una década arribaron 88.126 extranjeros. Inmigrantes de las más variadas nacionalidades, aunque el 50% eran italianos que se radicaron principalmente en Buenos Aires. El 80% eran hombres.

Los inmigrantes acudían en masa con la esperanza de hacer la América, es decir hacer una fortuna y volver al terruño con sus familias.

Para los años 20, la población argentina contaría con más de 1.500.000 habitantes, donde el 50% se concentraría en Buenos Aires.

El gaucho un inmigrante interno y los gringos (nombre popular que recibe el extranjero que vive en suelo criollo), inmigrantes externos, todos encontrados con el mismo sentimiento de paria y desarraigo, engañados y agrupados en poblados alrededor de la nueva urbe.

Estos poblados eran los arrabales y en los arrabales el gaucho y el inmigrante se encontraron en un sentimiento de pertenecía.

Gauchos e inmigrantes entretejieron sus costumbres y en esta mezcla se fue conformando el carácter del nuevo ciudadano: el porteño.



LA HERENCIA GAUCHA


Soy gaucho y entiendanló.
Como mi lengua lo explica,
para mí la tierra es chica
y pudiera ser mayor.
Ni la víbora me pica,
ni quema mi frente el sol.

Martín Fierro



El gaucho trajo consigo un bagaje de costumbres y de valores que se entretejieron con los de los distintos grupos inmigratorios.

El gaucho fue la mezcla racial y cultural, en la época colonial (siglo XVIII); el indio, habitantes naturales del Continente Americano, con el español.

Este mestizaje dió nacimiento al nuevo hombre del continente americano: el criollo.






El gaucho es el criollo del campo, hombre de gran habilidad en todas las tareas del campo.

Es el auténtico representante de la esencia criolla de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.

Para los gauchos como para los indios, la tierra no tiene dueño, la idea de “propiedad” de la tierra es inconcebible para ellos. Para ellos, la naturaleza es un lugar para vivir libremente al igual que los pájaros, los ríos o cualquier ser viviente.

El célebre libro Martín Fierro, del autor José Hernández, cuenta como es la esencia de los gauchos, y como estos fueron engañados, por la entonces autoridad, para ser alistados a la milicia, con la escusa de defender las fronteras y con promesas de un mayor bienestar.

También cuenta, como muchos gauchos se revelan ante esta realidad y empiezan a ser perseguidos.

Entre promesas que nunca se cumplieron, la oligarquía gobernante, fue apropiándose de las tierras donde los gauchos e indios vivían libremente, y en perfecta armonía con la naturaleza.

Tierras fértiles que empezaron a tener "nuevos dueños", al mejor estilo feudal.

Los gauchos siempre fueron la figura emblemática de la Independencia de los pueblos sudamericanos (particularmente de Argentina y Uruguay), ya que participaron en todas las guerras por la Independencia, en las batallas libertarias de Chile y Perú con el General San Martín y de la Banda Oriental (Uruguay) con el General Artigas.

Siempre se lo conoció por su bravura y coraje en las batallas y también por su nobleza, su honestidad y su sentido de libertad.

El gaucho hereda en los incipientes arrabales estos valores éticos, basados en la palabra, porque para un gaucho, la palabra es lo más importante que un hombre puede tener.

El gaucho deja instalada una herencia en el arrabal y en el nuevo porteño: Un código ético basado en el respeto de la palabra.

En esa nueva cultura cosmopolita, anárquica y salvaje nace una variada tipología de personajes masculinos, (el compadrito, el guapo, el taura, etc, ) y femeninos:, la grela, la papusa, milonguita, etc) en los arrabales.

Uno de estos eran los malevos.



TE LLAMAN MALEVO



Entre guapos de acción, copaste la cabán.
Te sobra corazón: sos un orre pur-sang.
Perdoná el berretín, hermano... ¡Qué querés!
Me ha dado el ventolín de batir que valés...

Lo tengo que decir: muñeca pa tallar
y labia pa engrupir nunca te va a faltar,
porque sos el mejor reo de la ciudad,
canchero, arrastrador... ¡Te sobra autoridad!

Letra del tango: El Malevo

En toda la cultura del tango están presentes los malevos.
Es común en todo souvenir de Buenos Aires encontrar múltiples objetos de todo tipo, con la cara de Carlos Gardel o de algún malevo, generalmente bailando un tango o apoyado en un farolito.

Los malevos están presentes en las poesías de muchos tangos. Y muchos escritores, artistas, filósofos, pensadores, médicos y sociólogos han incursionado en el vivir y sentir de los malevos.

Pero, ¿qué eran exactamente los malevos?

Definir a los malevos es un tanto impreciso, porque su estilo de vida, su sentir, sus costumbres y códigos son compartidos por muchos otros tipos de personajes de la época.

¿Qué tienen en común y diferente, los malevos, los compadritos, los guapos, el calavera, el cafishio, etc, etc.?

Si nos limitamos a la definición de la palabra malevo, encontraremos algo así como: "Maleante, matón, gente de mal vivir de los arrabales".

Los malevos eran básicamente contratados como matones y guardaespaldas por políticos y prostíbulos. Eran gente recia, dura, viril.

La mayoría se sustentaba de la “vida fácil” y era normal tener problemas con la policía, estar prontuariados y llevar cuentas pendientes.

Los malevos, como el tango y muchos arquetipos y costumbres nacieron y se hicieron a la par y al ritmo vigoroso, febril y muchas veces prepotente de la nueva urbe.

Los malevos nacieron de lo peor que esta nueva urbe proponía, pero al igual que una flor de fango esparcieron, por sí misma, como un perfume, una herencia sentimental y cultural que hizo al carácter porteño.

Con la pinta medio shiome que deschava al arrabal.

La presencia de los malevos imponía un gran respeto. Su forma de vestir era un símbolo de identidad, se identificaba a un malevo por como vestía. También por su actitud, su pose, su postura y su expresividad.

Su rostro era casi inexpresivo. De pocas palabras. Todo lo decían con la mirada, que tenían un brillo tan afilado como el cuchillo que llevaban debajo de la axila.

Eran temidos como admirados por sus hazañas.

Generalmente se les conocía por un apodo, que graficaba muy bien su personalidad o su apariencia; “el Chino”, “el Loco”, “el Pardo”, “el Negro”, “el Nene”, "el Pesado”, etc., apodo que era muy respetado incluso en su ausencia.

Los malevos le daban mucha importancia al cuidado de su apariencia física. Su aspecto era impoluto, aúnque generalmente sencillo.

El cabello era más bien una melena que tensaban con gomina hasta la nuca.

Generalmente tenían un vestir típico que consistía en: el Funyi, sombrero característico de color gris o sombrero de ala ancha. Pañuelo blanco hacia afuera, conocido como Lengue. Saco (o chaqueta) entallada, de solapa anchas y pañuelo a tono.

Pantalón de fantasía, que se iba angostando hasta cubrir los tobillos, generalmente a cuadros o con un ribete lateral.

Y finalmente los zapatos o botas con taco militar, perfectamente lustrados y a veces, generalmente en invierno, acompañados por las polainas.









EL VISTEO O DUELO CRIOLLO

No veo los rasgos. Veo,
bajo el farol amarillo,
el choque de hombres o sombras
y esa víbora, el cuchillo.
Jorge Luis Borges

El duelo es un enfrentamiento pactado entre las partes a través del uso de una arma específica con el fin de defender el honor de uno de los combatientes o de un tercero, (por ejemplo la mujer de uno de los que combaten).

Es una práctica muy antigua tanto en occidente como en oriente.

En occidente tuvo una gran aceptación como una herramienta para defender el honor

Generalmente era un enfrentamiento que no terminaba en muerte sino, por medio de unos códigos implícitos como explícitos, según la sociedad, en una herida no importante.

Este tipo de duelo se lo conocía como duelo a sangre. Luego estaba el duelo a muerte que generalmente era motivo de una ofensa o acto muy grave.

En la cultura rioplatense, el duelo es heredado del los europeos. Tanto las clases aristocráticas como rurales hacían uso de esta costumbre cuando consideraban que su honor o su palabra eran desacreditados.

“Desde la llegada de los primeros europeos al Río de la Plata, el duelo fue principalmente una demostración del coraje varonil, muy frecuente en las clases bajas del campo. Desde los orígenes del tipo social del gaucho, habitante de la llanura pampeana, el duelo acompañó a las clases rurales del Río de la Plata, pese a que fue una práctica declarada ilegal y fue castigada casi desde sus orígenes por los patrones de estancia y las clases dirigentes con penas de azote y de reclusión.

A diferencia de los duelos entre aristócratas criollos, que se efectuaban a la manera de sus contrapartes europeas, que desarrollaron una tradición particular de duelo, que pasó a llamarse duelo gaucho o duelo criollo, que siguió las técnicas del duelo popular del sur de Italia o de Andalucía. Se combatía con cuchillo (que por estas regiones se denominaba «facón» o «faca») en una mano, y trapo o manta en la otra mano a modo de escudo. El desafío no se hacía con golpe de guante sino por la «mojada de oreja», que literalmente consistía en que el retador pasara la mano mojada con su propia saliva por la oreja del adversario.”

(https://es.wikipedia.org/wiki/Duelo)






En el campo, los niños practicaban un juego llamado visteo que consistía en carbonizar la punta de unas ramitas y jugar a quien era tocado (y manchado por el carbón) primero.

Este juego, al igual que la mayoría de los juegos de niños, la escondida , la mancha, etc los preparaba para la supervivencia.

El duelo criollo respondía a la defensa de la palabra, el principal código del gaucho y la principal herencia que dejo este en el arrabal y que los distintos personajes, incluidos los malevos, supieron llevar y defender como legado.


Del facón al cuchillo.



Del gaucho, el arrabal hereda el uso del facón, que los malevos reemplazaron por el cuchillo.

El malevo vivía de poner el cuerpo. Era básicamente un matón, contratado generalmente por los políticos y los burdeles y también tenía sus “yeites” que a veces terminaban en “broncas” con sus pares.

Para un malevo su cuchillo era tan importante como el facón para el gaucho.

La diferencia es que para el gaucho el facón era un arma de supervivencia, le permitía cazar, comer y abrigarse. Para el malevo era básicamente para defender su viva que estaba potencialmente amenazada.

El gaucho, lo usaba en la cintura lumbar y el malevo debajo de la axila.

Este reemplazo surge porque en la ciudad están prohibido la portación de armas y la policía secuestraba los facones de los gauchos al vérselos en la faja.

Los malevos lo escondían debajo de la axila, en el zarzo.

Los facones como norma tenían una defensa (bloque que separa el puño de la hoja).






El malevo lo reemplaza por un cuchillo sin defensa, para poder sacarlo con rapidez y sin que se trabe en la ropa.





NACE EL TANGO, LA DANZA DEL TANGO
Es hijo malevo, tristón y canyengue,
nació en la miseria del viejo arrabal,
su primer amigo fue un taita de lengue,
su novia primera vestía percal.

Recibió el bautismo en una cortada
y fue su padrino un taita ladrón.
Se ganó el cariño de la muchachada,
que en una quebrada le dio el corazón.

Letra del tango: Tango Argentino


En la génesis de tango, sucedían muchas cosas, cambios políticos, económicos y sociales que se manifestaban en Buenos Aires, una aldea colonial que se convertía vertiginosamente en una gran urbe moderna.

El tango nace acunado por los personajes del arrabal porteño, que como se explicó, el gaucho había dejado plasmada sus costumbres y códigos que influenciaron a todo el arrabal.

Los malevos, pese a sus vidas marginales, ilegales y pendencieras, acunaron al tango como un padrino y al igual que toda la tipología del arrabal al tango lo tomo como propio, como un símbolo identitario. El tango fue la materialización del espíritu porteño de la nueva urbe.

Curiosamente, la danza del tango, nace primero como expresión identitaria, bailando los ritmos de la época y posteriormente aparece como género musical.

Esta danza que en su tiempo fue la culminación de la dancística universal al conformarse en un abrazo y la expresión máxima de libertad por carecer de forma o estructura coreográfica.

Para los malevos, el tango fue su música y su danza, como para todo personaje del arrabal, pero además tenía similitudes con su principal arma: el uso del cuerpo.

Aunque hay mucho de mito y de leyenda, la práctica del visteo cruzando los puñales y caminando al ritmo de los tangos era una práctica permanente entre malevos. Por un lado para entrenar el cuerpo para la contienda pero también para la danza.

Visteo y danza de tango tienen muchas similitudes.

“Y en el luchar con arma blanca se hace lo mismo. Se trata de mantener el toso inclinado, presentando la menos cantidad de superficie franca., pero el torso ha de viajar horizontal con respecto al piso, porque cuando efectúa un acento o una cúspide es hombre muerto. En el momento que descargaban el peso del cuerpo en el piso, quedaban sin poder de reacción, sin poder esquivar cualquier ataque, sin poderse mover con libertad en el espacio. Por lo tanto vemos que el manejo es el mismo en cualquiera de las dos circunstancias.

Vemos reflejada la lucha con arma blanca en la posición de tensión articular, desde donde el bailarín está listo para salir hacia cualquier lugar, con todos sus sentidos alerta. En manejo de la estructura física es el mismo dividiéndola en dos. Arriba con posiciones abiertas, como al montar o al pelear y abajo con posiciones cerradas, tanto al estribar como a desplazare en la pelea Como hemos visto, al bailar tango, manejamos la estructura de este mismo modo.

También el centro de personalidad en el pecho y al forma de mirar tiene absoluta similitud como su modo de manejarse. Inclusive existía en el campo un juego llamado visteo, que consistía en una pareja enfrentada con un palo cada uno en la mano. A los palos madera se le quemaba las puntas en las brasas o en el fuego para que quedaran carbonizadas, y moviéndose uno frente al otro, trataban de manchar con el negro del carbón al compañero.

Para esquivar al oponente los paisanos amagaba, jugando exactamente con los ejes de equilibrio como dos danzarines. Y más aun se utilizaba el ocho que ya se denominaba así.

También este juego están presente la vista y los ojos del tango, como en la lucha de arma blanca. No apuntar nunca con la nariz donde está el objetivo, solo vistear, y no clavar nunca la mirada fija en ningún lugar. La sensación de poner al vista en blanco, de no ver nada aunque tenga los ojos abiertos, actitud constante en la pista de baile para poder controlar el espacio. General del entorno y jamás apuntar con la nariz lo que se mira, ni hacer miradas lineales con ya hemos visto.”

(Tango, una danza. Esa ansiosa búsqueda de la libertad. Rodolfo Dinzel)



EL VISTEO MALEVO

“Cuentan que una noche, bramó como fiera
en un entrevero, que hasta hoy se comenta.
Repartiendo hachazos, ¡era una tormenta!
Mostró su coraje venciendo a un malón.”
Letra del tango: El tigre Millán

El anecdotario cultural, que lamentablemente no se puede corroborar en muchos sucesos, excepto bibliografía literaria, dice que los malevos practicaban el visteo criollo al compás del tango que ejecutaban algún/os músicos.

Este visteo también lo hacían colocando la punta de los cuchillos debajo de la pera en una práctica muy arriesgada.





Los malevos eran habitúes de las milongas y piringundines donde tenían sus yeites, así que era lógico que muchos de estos fueran buenos bailarines de tango.

Quizás lo curioso es que practicaban el visteo pisando la música con en la danza, es decir bailando mientras visteaban.

Youtube: http://youtu.be/C3w5aEyjX8M

Muchas culturas milenarias tenían este tipo de prácticas como las danzas Pírricas en la antigua Grecia, la danza guerrera del Cusco Kachampa (guerrero inca) en el Perú, la Haka, la danza tribal Maori (Nueva Zelandia, la que hacen el equipo de rugby Alls Blacks), etc que si bien son danzas que tenían un fin de batalla, en las artes marciales como el Kung Fu (China), Pa Kua (Korea) encontramos similitud a la danza marcial de los malevos, porque los practicantes con maestría hacen movimientos marciales al compás de la música que suena, por el disfrute de la danza y el dominio del movimiento como movimiento marcial.



CONCLUSIONES
¿No ven que soy gotán?
Me quiebro en mi canción
como un puñal de acero
pa' cantar una traición.

Me gusta compadrear,
soy reo pa' bailar,
escuchen mi compás:

Yo soy el viejo tango
que nació en el arrabal.

Letra del tango: Yo soy el tango.

Siendo el tango la danza propia de los arrabales de buenos Aires y los malevos un arquetipo específico era lógico que unieran las dos prácticas, el visteo con el tango, como una danza marcial, con un doble fin: estar entrenados para el duelo y para bailar tango.

Si analizamos el visteo y la danza del tango ambos tiene mucho en común, ya que ambos requieren: reflejos, intuición, capacidad de reacción, buen equilibrio, manejo del espacio y para ello se necesita; trasladar el peso del cuerpo sin descargar, flexión articular, conservar el eje y el uso de los modificadores directos. Todo ello con una actitud de alarde.

El visteo y el duelo tienen la costumbre de caminar en círculo, alrededor del oponente, trasladando sigilosamente el peso del cuerpo de una pierna a la otra, amagando con los torsos distrayendo con los brazos mostrando y ocultando el puñal, mientras las piernas siguen las rodillas que van en dirección circular, pudiendo cambiar la dirección o realizando días y vueltas. El movimiento del 8 es un ejemplo. Los ochos que se usan en el tango se usaban en el duelo criollo y se dice que de ahí provienen.

Con la mirada en blanco y el rostro inexpresivo. Todo esto en una actitud de alarde.

Resumidamente en ambos permanece la flexión articular, el peso hacia los metatarsos y el sentido de flotación, traslado de peso, uso del eje y disociación.

El caminar circular del visteo y el tango, puede ser caminata natural, haciendo ochos o movimiento de tijera.








BIBLIOGRAFIA


Blog: Mi escuela de tango;

http://miescueladetango.blogspot.com.ar/2009/10/los-malevos-parte-i.html

http://miescueladetango.blogspot.com.ar/2010/03/los-malevos-parte-2.html

Taringa: http://www.taringa.net/posts/offtopic/6839244/El-facon-y-los-cuchillos-criollos.html

Wiquipedia, (https://es.wikipedia.org/wiki/Duelo)

Tango, una danza. Esa ansiosa búsqueda de la libertad. Rodolfo Dinzel. Editorial Corregidor.

Corto de animación For a Tango de Gabrielle Zuchelli Youtube: http://youtu.be/C3w5aEyjX8M


MONOGRAFIA; DANZA MALEVA; La similitud del visteo con la danza del tango. 2014

Universidad del Tango - CETBA
Alumno: Guillermo C. Rodriguez Brizuela. Materia: Teoría y Práctica II, 2do B Tango Danza

24.1.16

NIDO GAUCHO


En este hermoso tango, Nido Gaucho (Tango 1942, Música: Carlos Di Sarli. Letra: Héctor Marcó), que muestra un romántico sentimiento de amor, también evidencia algunos aspectos del vivir y sentir del gaucho.

Del gaucho posterior a las batallas libertarias del cual fue su artífice y anterior a las cruzadas contra los indios y las milicias modernas.

Es interesante porque en este tema evidencia el concepto de vivienda del gaucho que hereda del indio, que no es el sentido de propiedad sino el de vivir armónicamente con la naturaleza.
Es un sentido de pertenencia, no de propiedad. Estos conceptos son determinantes pata entender los tiempos actuales.

Para estos el sentido de propiedad era algo ridículo, porque ¿cómo se puede ser dueño de una montaña, de un rio o de un árbol? No somos dueños, somos parte de estos y de un todo que es la naturaleza.

Este concepto que es un principio ecológico, era (y es) el sentido común de todos los pueblos en la antigüedad como de los pueblos nativos en cualquier parte del mando.

Otro aspecto del gaucho y del indio es que no necesitaban gobierno ni leyes. Simplemente exquistía una autoridad ejercida por personas sabias, generalmente ancianos que por su experiencia de vida podían tener la sapiencia que dan los años vividos.

La palabra y los códigos de conducta no necesitaban de leyes y el honor era el determinante de estos códigos.

El Martin Fierro cuenta ese procedo donde la oligarquía empieza a alambrar los campos y dividírselos entre ellos, generando una sociedad elitista dueña de los recursos, básicamente campo para sembrar y ganado para vender.

El gaucho que era rebelde y tenía un profundo sentido de la libertad, el mismo que los inspiró a echar a los realista y posteriormente a los ingleses y pelear al lado de los grandes libertarios, no apceptaba estas nuevas eglas que además se les imponía sin respeto y prepotentemente.

Para los nuevos señores de la tierra, el gaucho era un problema que resolvieron rápidamente por la fuerza; el gaucho a la frontera. Lo mismo había pasado con los indios que exterminaron en las distintas “campañas al desierto”, para crear ferrocarriles en la Patagonia que traigan la lana y la carne.

El gaucho que además tenía un espíritu nómade, cuando sentía que tenia que echar raíces se hacia el ranchito en algún lugar de su gusto y donde tuviera los recursos de los que hacía un uso sostenible, es decir, usaba lo que necesitaba.

El tango es nuestra cultura identitaria, que nos cuenta como somos y que es lo importante y que no.

En estos tiempos donde se cuestiona este sistema económico mundial de producción suicida y se plantean nuevos y sanos paradigmas, que de alguna manera rescatan la forma de vivir de todos los pueblos anteriores a esta modernidad, como fueron y son nuestros gauchos y nuestros indios.

Donde valores como el respeto por nosotros, los animales, las plantas y todo lo viviente, como además la palabra y la lealtad a esta, son valores que se fueron perdiendo en un mundo que todo lo vende y todo lo compra, pero que quienes conocemos estos valores sabemos que no tienen precio.

Guillermo Brizuela




26.3.15

FORMA Y MANERA


"El que te baile bien debe ser púa,
manyado entre la merza de los guapos,
haber hecho un jotraba de ganzúa
y tener la sensación de la cafúa
al atávico influjo de los trapos."

Libro "La Crencha Engrasada" de Carlos de La Púa.


Carlos Vega, el primer y más importante musicólogo argentino, estudió en las primeras décadas del siglo 20 las danzas folclóricas argentinas y fue el primero que definió conceptos con respecto a las danzas.

El hablaba de "coreografías dancísticas" al desarrollo de las danzas desde su comienzo a su final.

Advertía que las danzas tienen una estructura que las antecede y que la manifestación de la danza está dada por la impronta que le ponen los bailarines.

Por ejemplo, la Chacarera, empieza con: -avance y retroceso - giro - vuelta entera y así hasta el final de una coreografía preestablecida. Es decir la Chacarera y las danzas folclóricas tienen una forma de empezar, un desarrollo y un final.

Los bailarines le pondrán su modo personal a esa estructura, eso es la impronta personal que distinguiría a cada bailarín

Cuando aparece el tango, Carlos Vega, casi retirado de su actividad, la retoma para estudiar esta nueva danza que hacía furor en los arrabales porteños.

Se encuentra con que el tango no tiene una estructura ni coreografía preestablecida, sino, que es pura improvisación y que el modo en que los bailarines se expresan definen realmente al tango. Es decir cómo se baila el tango es lo que hace al tango y no una estructura.

Para bailar tango, en ese entonces, tenías que tener ese algo, algo difícil de definir, pero que te hacia un bailarín de tango.

Para la época si no tenías ese algo, no se veía a tango, era como una caricatura de Grouncho Mark.

Con el devenir de los tiempos, la dialéctica tanguera le dio muchos adjetivos a ese como: mugre, actitud, presencia, tanguidad, barro, cadencia, etc.

Esta cualidad propia del tango, se ha prestado a muchas confusiones y también se ha abusado especulativamente, ya que si el tango básicamente es el modo como lo bailo, entonces, ¿cuál es el criterio para evaluar el modo de bailar y que sea tango?

Y así cualquiera, como ha sucedido y sucede, puede bailar cualquier cosa y decir con total caradurismo e ignorancia que baila tango.

En esta ambigüedad dialéctica y donde el tango fue prohibido y poco difundido (por gobiernos militares), es donde se cortó la unión con la fuente y lo que tradicionalmente era una herencia popular, (es decir donde nadie se cuestionaba que es tango porque ello estaba intrínseco en la transmisión popular), que se trasmitía de padres a hijos, de hermanos a hermanos de amigos a amigos, quedo en el vacío.

Toda mi vida me intereso interpretar ese modo, que hace que el tango sea tango y no solo una danza técnica.

Para mí siempre fue importante saber los límites que hacen que el tango es tango. Donde se puede decir que lo es, de lo que no lo es.

Siempre me despertó curiosidad saber porque hay bailarines que te hipnotizan y atraen toda tu atención y otros pese a su calidad técnica y su destreza no te dicen mucho.

Cuando empecé a estudiar en la Universidad del tango, me empiezo a familiarizar con un concepto llamado "Forma y Manera".

Y al escuchar las charlas del maestro Rodolfo Dinzel empiezo a profundizar en este concepto y me estaba sucediendo una revelación ampliamente buscada.

El maestro Dinzel había definido el concepto de "forma y manera".

Redondeando de alguna manera lo que había investigado Vega casi un siglo atrás.

Forma es la estructura coreografía, es decir "que hago" y la manera es el modo personal de cada bailarín, es decir, "como lo hago".

Carlos Vega, queda sorprendido, porque descubre que el tango no tiene forma, o mejor dicho la única forma es una pareja abrazada caminando libremente sin ninguna estructura en el espacio disponible y al embrujo de la música.

El tango no tiene una forma de empezar, de continuar, ni de terminar. El mismo tango lo podrían bailar indefinidamente la misma pareja y siempre bailará un tango distinto.

Nace así, una nueva danza revolucionaria para la época, porque rompe con dos aspectos: el primero es la primera danza de abrazo, ya que las existentes o eran grupales o en parejas "tomadas" o "enlazadas" pero no abrazadas literalmente como cuando abrazás a alguien que querés.

El segundo, no tiene estructura, es totalmente improvisada. Es decir una danza de pareja por excelencia y totalmente libre, donde dos personas unidas en cuerpo y alma transitan libremente en el espacio existente.

Si la manera es el modo como se baila, y acá está el nudo Georgiano que permitió especular y distorsionarla ya que la manera pertenece a lo abstracto y es muy difícil definirla con una lógica y conceptualizarla.

En la Universidad del Tango, a raíz de trabajos de investigación que realicé, encuentro que la respuesta esta en la historia misma y en el génesis sociocultural de la época.



GAUCHOS Y COMPADRITOS: "¡ASÍ BAILO YO!"


El gaucho andaba el 70% a caballo, y como todo jinete mantenía la postura típica conocida como "postura de jinete", que básicamente es la espalda recta, con la coronilla apuntando al cielo, la barbilla levemente hacia abajo. Los hombros para atrás y el pecho subido con el estómago adentro y los brazos en forma circular como conteniendo una gran pelota.

Cuando el gaucho bajaba del caballo, su forma de caminar, de la cintura para arriba era la misma que la de andar a caballo.

En 1860 después de la guerra civil (Federales y Unitarios) y la cobarde Guerra de la Triple Alianza y el país gobernado por la oligarquía, los campos son alambrados con "nuevos dueños" y el gaucho es echado de estos, donde vivían libremente.

La mayoría de los gauchos terminan en Buenos Aires, para trabajar como reseros o en los frigoríficos por su habilidades con el ganado y el cuchillo.

El gaucho se encuentra en una nueva urbe en construcción con miles de personas que bajaban diariamente de los barcos, de los más variados países y termina asignados ambos en los conventillos y arrabales que rodeaban a la nueva urbe.

Tenemos así, al criollo nacido en esta tierra y al gringo, el inmigrante recién llegado conviviendo forzadamente en los arrabales.

Culturas, costumbres e idiosincrasias unidas por la explotación.

Ha ambos los unía algo en común: la dignidad de ser respetados y el espíritu de ser libres.

En los arrabales va surgiendo una tipología de personajes, como los compadritos, los malevos, etc.

Se dice, que los compadritos imitaban burlonamente el caminar de los africanos (los candomberos), de la cintura para abajo. Y los malevos practicaban cruzando puñales, el duelo criollo o vistéo.

De estas practicas y ciertas actitudes de alarde más la postura del jinete, nace una forma de caminar del porteño que lo identifica claramente, más allá de la tipología sociológica Este, era un caminar con presencia, algo arrogante y de total alarde.

Esta forma de caminar se distinguía claramente de los gringos y se podía diferenciar a un criollo o a un porteño por la manera de caminar.

Este caminar se traslada a todas las danzas de la época, (polkas, vals, mazurcas, habaneras, etc.), antes de la aparición del tango como tal y además los porteños de la época le agregaban dos movimientos, el corte (una detención del movimiento en plena danza) y las quebradas ( el quiebre del eje superior de la pareja hacia un lado).

Cuando el tango se define como género musical, se incorpora el corte, la quebrada como signos distintivos del tango, sumados a la postura de alarde típica del porteño de ese entonces.

¡Esto definía la manera!

Es decir que la danza del tango nace como una danza identitaria, es decir que define la identidad de la gente de un lugar, en este caso de la nueva ciudad de Buenos Aires.

En esa época donde había cuatro extranjeros por cada criollo, esta manera de caminar y de bailar era una forma de transmitir un mensaje: "bailo así, porque soy porteño" y esa manera de bailar es la que le da a la danza del tango identidad.

Además de la danza, lo era el lenguaje (el lunfardo), el vestir y el estilo de vida.

Para los que no eran porteños, era casi imposible bailar así y actualmente se ve lo mismo en extranjeros, generalmente hombres, que en el abrazo y la actitud se diferencian claramente de los la forma de bailar porteña, excepto actualmente como en aquella época, que te convirtieras en un porteño, es decir que hagas propia la idiosincrasia porteña.

Es esta manera es la que embelesa al tango como tal, y la diferencia de la expresión puramente técnica y acrobática, y define por si misma la danza del tango.

Guillermo Brizuela